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The Last Jedi sobre sus figuras míticas y el fracaso

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The Last Jedi sobre sus figuras míticas y el fracaso

Texto por Oralia Torres — 04.Jan.2018

¿Ya todes vieron Star Wars: The Last Jedi, verdad? En caso de que no, por favor vayan a verla y luego regresan a este post. No nos hacemos responsables de su enojo si siguen leyendo, encuentran algún spoiler y no les gusta.

¡Entonces! The Last Jedi fue maravillosa. Desde los preciosos porgs que quizás convencieron a Chewbacca de dejar la carne para siempre hasta las increíbles batallas, la película escrita y dirigida por Rian Johnson -director de Looper, Brick, Brothers Bloom y los episodios de Breaking Bad ‘Fly’, ‘Fifty-One’ y ‘Ozymandias‘- es una de las películas más sorprendentes e innovadoras del año. Sorprendente porque lleva las historias planteadas en The Force Awakens y les da giros inesperados, además de que toma gran parte de la mitología de la saga y la hace pedazos. En serio, tanta gente llorando en internet y diciendo que la película no hace sentido y es Un Asco Lo Peor Que Les Ha Pasado EN LA VIDA no es en vano. Lo que sí es que presenta algunos temas que dan mucho qué reflexionar.

En primer lugar, TLJ es una gran reflexión sobre el fracaso. Todos los personajes fallan y sus planes no salen como esperaban, poniendo en peligro mucho más que sus vidas; quienes no toman decisiones activas o evitan la confrontación siguen cargando con fracasos pasados. Luke Skywalker lleva años escondiéndose en una isla remota porque no soporta haber fracasado mientras entrenaba a Ben. Sin embargo, el fracaso no es necesariamente negativo: tal como lo dice Yoda, “el más grande maestro el fracaso es”, y es una lección que los personajes aprenden en la práctica. Es así que Poe Dameron logra entender que ser héroe y ser líder no son sinónimos, Finn y Rose aprenden a discernir qué es prioridad al momento de mantener a la rebelión viva, y Rey se da cuenta que no depende de ella salvar a alguien de sus impulsos y decisiones autodestructivas. Por otro lado, la General Leia Organa mantiene su esperanza de restaurar la República y salvar al universo de un nuevo orden fascista, a pesar de todo lo que ha perdido y lo mucho que ha fracasado con el paso del tiempo.

Segundo, Johnson hace lo impensable en esta época de figuras heroicas míticas: las destruye. Es notable que, en esta década de superhéroes extraordinarios que buscan salvar al mundo y que rara vez muestran sus debilidades, uno de los héroes de nuestra cultura pop reconoce sus errores, señala que él -y su legado- es una gran decepción, y que de nada sirve seguir idolatrando figuras míticas. Luke Skywalker, Jedi Master, fracasó porque su vanidad y ego le impidieron acercarse a su sobrino y evitar que se fuera al lado oscuro. De nada sirvió la Orden de los Jedi porque éstos estaban tan ensimismados con el mito que crearon que permitieron que las fuerzas oscuras -sean Siths y el Imperio o los Caballeros de Ren y la Primera Orden- surgieran, se consolidaran y amenazaran la galaxia. Tomando en cuenta las analogías que tiene Star Wars con el Mundo Real -el Imperio siempre fue una alegoría del Tercer Reich-, lo que nos está planteando es que hay que estar al pendiente del (re)surgimiento de ideologías nocivas, no dar por sentado que el ~Mal~ ya fue vencido y no hay nada de qué preocuparse. Parte del gran problema que es el resurgimiento de ideologías extremistas es que colectivamente creímos que el nazismo fue vencido en 1945, y nos convencimos que esta ideología sumamente intolerante, xenofóbica, racista, machista, y homofóbica es “sólo una opinión”, que no tiene mayor consecuencia y que está mal rechazar este discurso abiertamente cuando, pues, tiene consecuencias políticas, sociales y legales gravísimas que nos llevan a realidades espantosas. Del mismo modo, DJ, el mercenario que Finn y Rose encuentran en la prisión de Canto Bight, nos recuerda que el Bien y el Mal existe en una escala de grises: también se cometen crímenes y se perpetúan condiciones de vida indignantes desde puntos de vista supuestamente positivos y buenos, y todo es parte de un sistema inescapable.

Perdón, me desvié un poquito. Rey le señala a Luke que la Galaxia puede necesitar una leyenda durante ese tiempos de crisis. En tiempos de crisis, catástrofes inesperadas o en nuestros momentos personales oscuros, nos volcamos a las historias de héroes y heroínas -ficticios o no, humanos o no- porque éstos nos inspiran, nos recuerdan que hay luz y esperanza, que podemos salvarnos y que es nuestro deber proteger a quienes más queremos. Es así que, en el momento cuando la Rebelión piensa que todo está perdido, es que reaparece Luke Skywalker. Pero no se ve como un viejo ermitaño decadente sin ganas de vivir: es, de nuevo, el Maestro del Jedi en su mejor época, tal como todos lo recordaban. Su aparición revive la esperanza dentro de la Rebelión, y su hazaña contra Kylo Ren, nuevo Líder Supremo, hace ecos a través de la Galaxia. Y, aunque los viejos líderes de la Rebelión desaparecerán, tenemos nuevas figuras heroicas que nos inspirarán por décadas.

No importa en qué termine esta nueva trilogía de Star Wars. Lo más probable es que el episodio IX será un regreso a la fórmula y estructura original, cerrará algunos ciclos y dejará contenta a la audiencia. Y mientras esperamos la trilogía dentro del universo Star Wars dirigida por Johnson -y con personajes completamente originales-, veré The Last Jedi otra vez.

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