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‘Spider-Man: Homecoming’: Del humor de ‘Deadpool’, la magia de John Hughes, la mentoría de un Playboy, y la identidad de los millenials

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‘Spider-Man: Homecoming’: Del humor de ‘Deadpool’, la magia de John Hughes, la mentoría de un Playboy, y la identidad de los millenials

Texto por Julio Vázquez — 10.Jul.2017

Sufrí bastante para poder ver esta nueva entrega del UCM, y es que nadie quería acompañarme a ver Spider-Man: Homecoming, las razones más recurrentes eran: “No sé, me da flojera”, “¿Otra de Spiderman? no creo”, y yo tampoco tenía las mismas ganas y emoción de ver a uno de mis personajes favoritos en el cine, siendo rebooteado por tercera vez.

Debo ser honesto, tenía expectativas bajas luego del drama que envolvió a la franquicia, empapadas del ligero cansancio que ya estaba acarreando Marvel gracias a su repetitiva fórmula en sus producciones. Lo que hizo que decidiera verla sin esperar mucho, y terminara bastante sorprendido con el resultado final: Es una película divertida, entretenida, emocionante y bastante buena en adaptación (a los puristas puede que les haya molestado un poco), sí, es una combinación de varios momentos, y hasta tiempos, del arácnido en los cómics, pero finalmente todo se siente en su lugar, natural, con un sustento fuerte para poder pensar en el desarrollo de ese microuniverso, que incluso dentro de la historia se encargan de fortalecer, algo similar a lo que pasa con Guardians of the Galaxy; están en el mismo universo que todos los demás, pero tienen el suficiente sustento para desarrollar historias propias con el gancho necesario para el éxito.

Jon Watts, el director de la cinta, se basó en los tintes del cine de John Hughes, la mente maestra detrás de grandes comedias adolescentes como The Breakfast Club, Sixteen CandlesFerris Bueller’s Day Off, y el guión de Home Alone. Es tal su inspiración, que le termina rindiendo un homenaje a la tercer cinta mencionada. Y es esta esencia, la que hace que Spider-Man: Homecoming no caiga en lo teen, en lo superficial, en el “no soy el target” (aunque obviamente, en gustos se rompen géneros).

Logra que todo el tiempo esté pasando algo, sin ningún bache, sin ningún lapso tedioso o aburrido. Todos aportan algo, desde Ned (Jacob Batalon), el sidekick y mejor amigo de Peter, pasando por la sexy tía May (Marisa Tomei); el gran Happy Hogan (Jon Favreau); Flash Thompson (Tony Revolori), el bully; Michelle aka “MJ” (Zendaya), y por supuesto el interés amoroso, Liz Allan (Laura Harrier). Sin olvidarnos de Martin Starr (mejor conocido por Gilfoyle de Silicon Valley), quien interpreta al maestro Harrington; de Donald Glover, Aaron Davis, quien pareciera un personaje perfecto para Atlanta, la serie de Glover, y quien resulta ser el tío de Miles Morales, dejando abierta la posibilidad de que el adolescente de ascendencia afroamericana y latina, exista en esta nueva saga; y de Karen, a quien Jennifer Connelly le da vida, un perfecto guiño al amor, ya que Paul Bettany, su esposo, era la voz de Jarvis, la inteligencia artificial de Tony Stark, antes de pasar a ser Vision.

Y los tres pilares principales: Tom Holland… sí, es un buen Peter Parker. El joven actor de venir de interpretar a Billy Elliot en teatro, y de cintas como The ImpossibleHow I Live Now, toma mucha de la esencia de Parker en el universo Ultimate, dentro de los cómics, y de Ultimate Spider-Man, la caricatura (que pueden ver en Netflix), para darnos una versión adecuada para el 2017. Un Peter que se enfrenta de igual forma al primer amor, como a la necesidad de hacer más por el mundo, sin haber entendido la importancia de sus poderes. Es nerd, tonto, impulsivo, desesperado, como la mayoría a esa edad, pero también resulta maduro, analítico y emocional. Conecta con la audiencia y eso es lo importante.

Michael Keaton, grandioso. El Buitre resulta de los pocos villanos dentro del UCM con una personalidad fuerte y distintiva, con una motivación lógica por la cual decide tomar decisiones “cuestionables”, y es participe de un gran plot twist. Finalmente, Robert Downey Jr., Tony Stark o Iron Man… no, no hay un exceso del millonario, genio y playboy, es usado en lo momentos adecuados, el tiempo adecuado. De hecho funciona como una especie de mentor a la Yoda y Luke en Tatooine, sólo que sin el entrenamiento y el fango presentes, con mucha tecnología y daddy issues de por medio.

Uno de sus puntos más fuertes, es el toque que tiene de lo que hizo triunfar a Deadpool: el sarcasmo, la burla y la ironía, tanto hacia el exterior, como al interior. Tiene comedia inteligente y comedia simple, incluso, palpa por un momento la comedia negra gracias al señor Harrington. Hay chistes, que podrían tomarse como mini homenajes a las viejas películas del personaje, bromas y burlas hacía el Capitán América, incluso, una para el mismísimo Deadpool. Y como dato curioso, hay una clara referencia a la diferencia que hay entre los Avengers y los Defenders.

Es una historia que está bien traída a la actualidad, y es este punto el que ha causado más conflicto entre los fans más puristas y necios, al menos, en las críticas y opiniones que he leído de estos “sabios” maduros. El rechazo empieza cuando muchas de las características fantásticas (irreales) del personaje original, ahora son justificadas y hasta perfeccionadas, por las miles de funciones que tiene el nuevo traje. Seguido de la multiculturalidad que se les dio a los personajes, cuando el cómic durante muchos años sólo presentó a personajes blancos. Siendo la película un gran cambio a los estereotipos, empezando porque se desarrolla en Queens, distrito donde se hablan aproximadamente 115 idiomas, dejando en claro por qué la variedad y diversidad de los personajes.

“La versión millennial de Spiderman Homecoming deja afuera todo lo que más emociona de la historia del hombre araña: las contradicciones existenciales, las perdidas significativas, la culpa, la lucha por proteger a los que se ama, los errores y la redención. Este nuevo hombre araña se la pasa viendo sus propios vídeos en YouTube.” Lo dicho por Nicolás Díaz en una de esas críticas que menciono. Ahora respiren conmigo, y vayamos a ello. Advierto, que puede haber spoilers a continuación, pero trataré de no hacerlos tan explícitos.

Volvemos al mismo punto de tachar a los millenials de falta de carácter e intereses, de un nivel alto de egolatría, y de una constante pérdida de tiempo, probablemente sí, pero eso hasta que nos topamos con pared, o cuando decidimos reinvertir un poco las cosas; crear, trabajar, darle importancia y peso a lo que vale la pena… y seguir alardeando de lo que logramos, obviamente.

Las contradicciones existenciales están presentes en la cinta por el simple hecho de que Peter Parker es un adolescente, sufre por no saber cómo acercarse a la chica que le gusta, sufre por no ser suficiente ante alguien que admira, sufre por muchas cosas. Las perdidas significativas están en el no implícito fallecimiento del tío Ben, pero sobretodo, en la pérdida de identidad y motivación que tiene consigo mismo luego de que le quitan el traje.

La culpa se manifiesta en algunas de las apariciones de Tony, sobretodo luego del desastre que ocurrió en el ferri. Los errores… ¡es una película de errores! Desde el pretender que puedes con algo que claramente desconoces, fingir madurez y tomar decisiones incorrectas, hasta el hecho de querer presumir que él es quien está detrás de la máscara. La redención llega en el clímax de la cinta, a través de la catarsis que sufre al sentirse derrotado, sin armas suficientes para lograr lo que quiere. Pero también en la escena final, cuando rechaza ser parte de lo que tanto perseguía, y sobretodo, cuando decide no tomar la versión cinematográfica del Iron Spider. Y sí, obviamente se la pasa documentando y viendo su vida en YouTube (aunque en realidad esa sólo es la escena inicial), porque es uno de nuestros principales medios de entretenimiento, y porque, no sé…. ¿es Spider-Man? Si nosotros solemos hacer lo mismo, imaginen teniendo un traje y poderes como esos. Así que basta por favor de este discurso gastadísimo anti-millenial.

Claro que hay pequeños fallos, pero posiblemente el punto más débil de la producción, es el final, y es algo en lo que Marvel está fallando constantemente, porque pierden la fuerza, el ritmo, y hasta suelen caer en lo nada memorables (Guardians of the Galaxy Vol.2, tú no, tú te salvas). ¿Es la mejor participación del arácnido en el cine? Aún no lo sé, posiblemente necesite verla una o dos veces más, pero lo que sí sé, es que está de regreso en casa, y de la manera que tenía que ser. Ya no más reboots, ya no más fallas enormes, entréguenos a un Venom y un Carnage increíbles, historias propias y la misma frescura, y nos habrán ganado.

Bienvenido, Spidey.

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