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Setlist Graffiti: Placebo @ Pepsi Center

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Setlist Graffiti: Placebo @ Pepsi Center

Texto por HELLOW — 20.Apr.2017

Texto y Setlist Graffiti: Marisol Rodríguez

¿Recuerdan cuando a todos nos gustaba Placebo? Yo sí. Los escuché por primera vez en la prepa, un amigo me prestó su discman y me dijo: “Tienes que escuchar esta canción”. Era un tiro que no podía fallar: Black-Eyed. Inmediatamente captó mi atención y me mantuvo allí. Los vi en el Auditorio Coca Cola en Monterrey en el 2005 y después en el 2007. Han pasado 10 años desde aquella última vez, me entusiasmó que esta gira era para conmemorar sus 20 años de trayectoria, aunque ni ellos ni yo seamos los mismos

Pasadas las 9.30 empezó la proyección del vídeo inédito de Every you and every me, aunque éste se hizo en la época que se lanzó, no fue mostrado hasta esta gira de aniversario de 20 años. Como muchas de las cosas que hicieron en esa época el vídeo es algo oscuro, Molko es perseguido y la androgínea es, como siempre para ellos, un tema que se hace presente. Para dar entrada a la banda hubo un conteo hasta el número 20 mientras veías imágenes de la banda, sus conciertos, sus fans, a través de sus años de trayectoria.

Pure Morning: así como inicia el disco Without You I’m Nothing, inició el concierto. Hay algo efectivo en empezar un disco o un concierto con ella, quizás sea el riff del bajo que se repite por siempre a lo largo de la canción lo que la hace magnética. Una de las viejitas más exitosas de Placebo y representativas de la música alternativa. Dato curioso, ellos están hartos de tocarla, en una entrevista se refirieron a ella como Pure Boring.

Loud Like Love: Placebo exitosamente ha logrado captar nuevos y jóvenes fans. De su último disco, que lleva el mismo nombre, la segunda canción del concierto fue con la que conectó con este público. El final, como mantra, la repetía el publico, a una sola voz: breathe, breathe, believe y we are loud like love. Ya sé, suena tan intenso como cursi, y así fue. Jesus Son, tal vez no tan conocida por ser la más reciente, lanzada a finales del 2016, fue la que siguió.

Soulmates: En el disco llamado Sleeping With Ghosts, fue tocada un poco distinta a la versión original, la cual es bastante tranquila. Soulmates fue mucho más enérgica y decidida, funcionó perfectamente con el ritmo que llevaba el concierto y colocó a los fans en tiempo y espacio adecuados para la siguiente canción.

Special Needs: En el primer acorde fue reconocida y del alboroto del público los acordes se dejaron de escuchar hasta que Molko empezó a cantar. En esta canción fue sencillo ver que esa conexión entre Stefan Olsdal y Brian Molko sigue siendo grandiosa, se miran fijamente, tocan de muy cerca uno frente a otro, ¡qué ganas de leer todos los fan fictions que haya respecto a ellos! Special Needs fue uno de mis momentos favoritos del concierto, la banda disfrutó tocarla sin apuro y el público estaba ahí para eso, mientras él cantaba sobre la idea de aferrarse al recuerdo de lo que fue y no poder dejarlo ir, en la canción sobre una relación amorosa, pero, para algunos del público, ¿podría ser acerca de una banda?

Lazarus: hacer b-sides y covers y volverlos populares es algo en lo que Placebo ha sobresalido, Lazarus, un b-side de Meds, fue bien recibido por el público. Al terminarla, Molko nos contó con orgullo que era su aniversario número 20 y decidieron hacer una gran fiesta, fue una sorpresa para mí que todo esto lo dijo en un español, con acento castellano, casi perfecto.

Too Many Friends y Twenty Years: le siguieron a estas palabras, la primera parecía que quería declamarla al público, y entre una y otra, la banda se quedó en silencio, sonriendo viendo la reacción del público, por dos o tres minutos, en los que sólo se escucharon aplausos y gritos, ellos se veían notablemente contentos.

I know: Algo que sorprendió mucho es que Placebo tocó bastantes canciones de su primer disco homónimo, más que de cualquier otro, la primera en el set list fue I know, aunque esta canción hizo que la mayoría del público cantara, fue una gran oportunidad para que la voz de Molko sobresaliera. Una vez más, fue una versión distinta al álbum, mucha más enérgica, y con esta misma intención, cargada de guitarras le siguió Devil in the Details, Space Monkey y Exit Wounds.

Protect me from what i want: llevó al concierto a un ritmo menos agitado, escuché esta canción hasta que me distraje; ¿por que hay gente que usa el celular para navegar en internet o mandar mails?, ¿por qué harías eso en un concierto? No sé quien es peor, si ellos o yo, me distraje y naturalmente, tuve que espiar. (Sí, si me identifico con Peeping Tom) Cuando me di cuenta de lo que veía la chica, fue demasiado tarde, era el setlist. Y aunque me gusta más la sorpresa, ya sabía que canción venía y que iba a ser un gran momento en el concierto.

Without you I’m nothing: me cubrí la cara de la emoción antes de que empezara. No fue un gran momento, fue el mejor. Fragmentos del vídeo se proyectaron, veías a David Bowie y a Brian Molko platicar y reírse, prepararse para salir al escenario para interpretar esta misma canción. Mientras la banda tocaba la canción, cada vez que Bowie aparecía en la pantalla la gente enloquecía. Y, además de esto y mucho más importante que el vídeo, tienes está increíble canción sucediendo, que en ningún momento repite, siempre va cambiando y va en aumento, te absorbe, te exige avanzar con ella y estar en el presente para no perderla. Luego termina y todavía estas colgado de ella, termina cuando Molko dice lo mucho que extraña a Bowie, ¿no lo hacemos todos?

36 degrees: hacen lo inesperado, tocan está ruidosa canción de su primer disco, el drama y la angustia en las letras y las guitarras, después de un momento tan estremecedor: 36 degrees, una canción sobre el rechazo y la transformación en sangre fría. Siguen con Lady of the Flowers , de ese mismo disco. Entiendo que pasaron más de 10 años antes de volver a tocarla.

Slave to the Wage: la primera que tocaron del disco Black Market Music. Me hicieron sufrir. Aún hay esperanza, pensé, por todas las que sentía faltan, aunque llevaban más de hora y media tocando y parecía que el final estaba cerca. Recordé la sensación de conocer una canción como ésta siendo adolescente, te puede llevar a cualquier lugar. All it takes it’s a big decisión, a lot of guts, a Little visión. E incluso ahora, sigue funcionando.

Special K: la famosa canción de Placebo, la que habla de abiertamente de adicción a las drogas, aunque varias hacen referencia, ésta te lo restriega en la cara. El público no dejó de brincar y cantar la canción que sin importar que sean viejos o nuevos fans los hizo unir sus voces desde el principio al final. Después sonó a Song to SayGoodye, otra de las favoritas y más esperadas. Ahora sí, sentía que en cualquier momento podía acabar, la mayoría de sus imprescindibles hits ya los habían tocado. Bitter End del Sleeping with ghosts siguió, lean ese nombre con calma, bitter end, además, bastante prendida como para cerrar con nota alta en un concierto.

Salen del escenario y yo, por supuesto, como mantra repetía: este no va a ser el final.

Afortunadamente, no lo fue. Regresan entre los aplausos y la locura del público, tocan Teenage angst, de su primer disco, y me siento mucho más tranquila, aunque la canción, obviamente no lo sea.

Nancy Boy: con mayúsculas, en negritas. Nancy Boy. Antes de que la canción empezara Stefan levantó con ambos brazos su bajo, un custom-made thunderbird de arcoiris, LGBT siempre presente . Esa fue la entrada de la icónica canción, la que los llevó a la fama. Han pasado 20 años de que el sonido característico de esa canción marcó el camino a seguir de la banda.

Infra-red: emocionó y entregó. obviamente, luces rojas acompañaban a la música, esta canción sobre venganza terminó con una proyección de cajetillas de cigarro que tenían la cara de trump al centro y decía, imitando esa leyenda que te advierte que fumar puede causar cancer entre otros males: “He seriously harms you and others around you.” Con esta imagen se despdieron.

Running up that hill: repetir mi mantra funcionó, por última vez. De vuelta al escenario, si todavía tenía pendiente muchas canciones que quería escuchar, perdí, desde hacía una hora ya, la esperanza de que fueran a tocar un cover, me equivoqué cuando inició el de la canción de Kate Bush. Aunque ambas versiones son geniales, Placebo le dio tiempo a esta canción, creó una versión sombría que transmite el desgaste de las relaciones imposibles, el miedo al abandono y la dureza de ir corriendo cuesta arriba ese camino, esa colina.

Se despidieron. Aunque me pareció que podría sonar excesivo que salieran una vez más, por muchas canciones que tenía en mente, lo estuve esperando hasta que abruptamente prendieron las luces del Pepsi Center. El mantra había perdido su efecto.

Los fans de Placebo son algo especial. Unos se amontonaron en el escenario mientras el staff aventaba el setlist, las púas y las baquetas. Me quedé a ver a unos que se aferraban a cada extremo de una baqueta, ninguno estaba dispuesto a dejarla ir, ni de dejarlo a la suerte. En algún momento mencionaron que había una forma cívica de hacerlo o que siempre estaban los putazos. Tuvo que intervenir la seguridad del recinto para resolver el dilema. El que sugirió los putazos fue el que ganó el volado y el otro se fue, aunque con las manos vacías, con la sensación de casi haberla tenido.

Placebo le da a algunos fans, especialmente a los nuevos, la validación que necesitan en la época donde todo anda rápido, hasta el amor; otros tantos somos como el chico de la baqueta que pierde el volado. Nos sentimos, por un momento, cercanos. Estamos agradecidos de que nos dio un lugar a los que no nos sentíamos, con razón o no, pertenecer pero, igual que ese chico, hay que saber cuándo debemos soltar la baqueta e ir a casa.

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