Hellow

Search

+Hellow

Hellow
La moda en baja velocidad

Column Style

La moda en baja velocidad

Texto por Olivia Meza de la Orta — 26.Nov.2015

18well-nicaragua-custom6

Me siento asqueada de la moda. Pareciera que estoy en un carrusel dando vueltas y vueltas sin poder bajar y con ganas de vomitar. La moda se ha convertido en un espectáculo de mal gusto, “un circo” –citando a Tim Blanks hace un par de años– una locomotora de ideas pervertidas y manos sucias. Pareciera que todo ha sido una copia de la copia de la copia de alguna copia; me acordé de Fight Club y de su complacencia por compartir su enojo a través de la violencia. Sí, siento enojo y aburrimiento por la moda.

Palabras como “trendy”, “streetstyle” o “chic” son utilizadas de forma abusiva en líneas consumidas como cocaína, permaneciendo como una adicción difícil de erradicar y por ende, destructiva. Me enoja; me entristece; me aburre. La moda en estos momentos me desgasta. Ha sido corrompida y reducida al espectáculo; donde los diseñadores son celebridades; la manufactura es cada vez menos humana y el desperdicio es impactante. No importa tu mala ortografía, no hay tiempo qué perder.

Todo el mundo está pendiente de las tendencias, ¿con qué finalidad? La moda se ha convertido en un uniforme, lejos de ser una extensión de la personalidad. Es un fenómeno homogéneo, resultado de un capitalismo fanático por lo nuevo y lo desechable. El discurso de la moda hoy en día es ciego y robótico. No hay tiempo qué perder, en unos minutos ya sabremos cuál es la modelo que usará Chanel en su próxima campaña. El tiempo es valioso e ignorado. Raf Simons dijo en una entrevista con Cathy Horyn, que su salida de Dior era principalmente por eso:” […] time is very important. When you try an idea, you look at it and think, Hmm, let’s put it away for a week and think about it later. But that’s never possible […]” .

Pero es difícil pisar el freno, cuando la tecnología ha sido efectiva e inmediata para comunicar la moda, acelerando todos sus procesos. Hablando de una cadena industrial, es cada vez más efímera, más inútil, más superflua. Las redes sociales son armas de doble filo y hemos de admitir que estamos al pendiente de nuestro teléfono el 90% del tiempo. Pocas veces nos detenemos a pensar en nuestra ropa o incluso en nosotros mismos. ¿De verdad necesito esta nueva chaqueta de punto? ¿Compraría H&M x Balmain solo porque “es de marca”? ¿Acaso se leer mi ropa? ¿Quién la cosió, en dónde, bajo qué condiciones? ¿Realmente voy gastar mil pesos en Zara, la cadena de fast fashion más rica del mundo? Es difícil tener la voluntad de parar un segundo, reflexionar sobre qué sucede a nuestro alrededor, que por alguna razón nos arrastra hacia lo que no necesitamos, a incentivar ese deseo y a hacernos creer que no somos lo suficientemente cool, ricos, bellos, esbeltos…

La moda es mucho más que seguir a tus marcas favoritas en Instagram; es más que ver las pasarelas cada temporada; es más que comprar esos zapatos que tanto te gustaron. La moda es más que solo el diseñador o una blusa bonita: es una esfera llena de posibilidades de estudio, de contemplación y de nuevas perspectivas que necesitan ser analizadas en cuestiones sociales, estéticas, culturales e incluso políticas. Y no solo por académicos, también el público en general; todos consumimos moda.

Será ese momento en cámara lenta en donde se podrá observar y comprender lo que sucede en tu entorno, aquello que has pasado desapercibido y de suma importancia. Este engranaje perfecto entre el tiempo y el razonamiento, que lejos de ser una voltereta fugaz cada seis meses, se convierta en un ritual personal. Que tus decisiones sobre la moda sostengan criterios mejor desarrollados y solo así podremos darnos cuenta que el abanico de perspectivas que ofrece la moda siempre ha sido subestimado y en ese momento es cuando afirmarás que la moda es más interesante como nunca antes. Bajemos la velocidad.

Fotografía de Ryan McGinley.

Más Hellow

Historias Relacionadas