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INTERVIEW: Edgar Wright, Baby Driver, mixtapes y iPods

Culture Music

INTERVIEW: Edgar Wright, Baby Driver, mixtapes y iPods

Texto por HELLOW — 05.Oct.2017

Texto y Entrevista: Chema Solari

Cuando me preguntaron si quería a entrevistar a Edgar Wright, uno de mis héroes, me pusieron dos condiciones: la entrevista tendría que estar enfocada a la música de Baby Driver y sólo tenía unas cuantas horas para prepararla. Ninguna representaba problema: una entrevista con el director de la trilogía Cornetto, la legendaria serie Spaced, la adaptación de Scott Pilgrim y el tráiler de Don’t, la puedes encaminar por los muchos temas que el cineasta es un clavado (incluyendo el cine y la comedia), poder sentarse a conversar con tal nerd de la música es un placer igual de grande al igual que lo hubiera sido abordando cualquier otro tema.

Baby Driver es la aclamada sexta película de Edgar Wright y en el clima cultural de la actualidad representa una anomalía de las más extrañas: es una película exitosa con la audiencia y con la crítica que no está basada en ninguna propiedad intelectual existente. En una era donde la gran mayoría de la oferta cinematográfica está basada en universos compartidos, personajes de comics, caricaturas o juguetes y franquicias con historias extensas, Baby Driver elige desarrollar un universo donde el hilo conductor sea una lista de canciones increíbles cuidadosamente seleccionadas por Wright, quien no sólo dirigió y escribió la película, sino que también diseñó todo algo alrededor de la música, una de las primeras cosas que te enseñan a no hacer cuando haces una película. Pero en el mundo de Baby, las reglas están hechas para romperse, al igual que los límites de velocidad y cada escena pulsa perfectamente con la acción implacable que observas en pantalla.

La película, cuenta la historia de Baby, un chofer de pocas palabras que utiliza la música de su iPod para minimizar el zumbido en el oído que lo acompaña todo el tiempo. La película es probablemente la primera carta de amor al extinto iPod en el cine y es un musical al más puro estilo de American Graffittide George Lucas: sus protagonistas no interrumpen la acción para bailar y cantar; sino que se trata de algo diegético: la música que progresa la historia proviene de elementos orgánicos en la película, particularmente el iPod.

Baby Driver es una película que se tiene que ver en el cine con pantalla más grande y mejor sonido posible. La historia es lo suficientemente buena para que la puedas disfrutar en la pantalla de tu computadora o teléfono, pero te estarías perdiendo de una experiencia de esas que te conmueve hasta la médula, estés en la fila de tu asiento y hace que salgas emocionado para platicarla con tus amigos.

El elenco es de primer nivel, con actores de la talla de Kevin Spacey y Jon Hamm compartiendo escenas con jóvenes promesas de la talla de Ansel Elgort, Lily James y Eiza González. Sin embargo, la verdadera estrella de la película es la música, con una lista ecléctica de canciones que van de temas obscuros de bandas del antaño hasta canciones nuevas de algunos de los talentos más populares de la actualidad; con un largo intermedio que contiene algo para todos los gustos. Me atrevo a decir que es imposible que veas la película y no traigas Bell Bottoms de The Jon Spencer Blues Explosion pegada en la cabeza por días.

La cita para la conversación fue en un lujoso hotel en la avenida Reforma, en cuyas afueras se amontonaba una horda de fans que esperaba, carteles en mano, tener la suerte de encontrarse con Ansel Elgort, quien se robó el corazón de las adolescentes con su rol protagónico en Bajo La Misma Estrella.

Entrando al hotel, fui la última persona en registrarse, por lo que me tocaría la conversación final del día, situación que puede resultar beneficiosa o contraproducente.

Después de una larga espera, llegó mi turno de conversar con Edgar Wright y Ansel Elgort, director y protagonistas de la película respectivamente.

Visiblemente cansados del ciclo de prensa, las respuestas de ambos (particularmente las de Wright) fueron expresadas con un tono entusiasta y apasionado, como si se tratara de una conversación entre amigos que conoces de años y con los que te pones a debatir acaloradamente sobre música. Tan así, que cuando rebasamos el tiempo autorizado de entrevista, recibía palmaditas en el hombro de parte de los representantes de la disquera, presionándome para que concluyéramos, pero eran ellos quienes no paraban de hablar. Al final, tuvimos que cortar la grabación pero Wright quería seguir hablando sobre música, comedia y México, por lo que personalmente funcionó para mi beneficio el turno asignado. Lamentablemente tuvimos que apagar la grabación, pero he aquí la parte oficial de la conversación.

Hablemos un poco sobre los mixtapes, más allá de la película ¿tienes alguna etiqueta para hacerlos?

Edgar Wright: No se si estés familiarizado con este libro y película llamados High Fidelity, original de Nick Hornby. Él ahí escribe sobre la reglas para crear mixtapes y una de ellas es que no puede tener dos canciones del mismo artista. Creo que esa es una muy buena . Es terrible cuando vez personas que hacen playlists y meten cuatro canciones de la misma banda(ríe). Así que probablemente sólo sigo esa.

Cuando era un adolescente solía hacer mixtapes en cassettes de audio para chicas con mis canciones favoritas de David Bowie o mis canciones favoritas de Prince. Me encantaba hacer mixtapes en cassettes, pero cuando salió iTunes, mis listas se volvieron infinitas.

Hablando de eso, algo que me llamó atención de la película, fue imaginar esta fantasía de cómo hubiera sido crecer con un iPod. ¿Cómo crees que hubiera cambiado la vida de haber crecido con un iPod?

Edgar Wright: Creciendo, nunca tuve un walkman, pero cuando salió el iPod, podrías tener toda tu colección musical en un solo aparato y eso marcó una diferencia enorme, porque ahora era posible de hacer shuffle con toda tu colección de discos. Antes eso sólo hubiera sido posible si tuvieras una rocola en casa. Eso fue uno de los cambios importantes a principio de siglo, cosa que antes no podías hacer. Una de las inspiraciones de esta película fue la idea de que haciendo shuffle en tu computadora o en tu iPod, pudieras conseguir estas extrañas yuxtaposiciones ¿has intentado poner todo tu catalogo en modo shuffle?

Ansel Elgort: Es muy raro

Edgar Wright: Es rarísimo. Pero a veces consigues combinaciones que funcionan perfecto.

Ansel Elgort: Tengo canciones de teatro musical, canciones de Les Miserables o de 42nd Street que colindan con canciones de Skrillex y eso no esta bien. Para nada. Es como, no puedo usar el shuffle.

Supongo que esa es la belleza de ello. Ansel, quería preguntarte ¿descubriste alguna canción increíble que desconocieras trabajando en la película?

Ansel Elgort: Definitivamente hay muchas canciones cool. Diría que el mejor descubrimiento fue The Jon Spencer Blues Explosion. Es una canción bastante cool que no conocía. Soy muy fan de Queen. Tan fan como alguien joven puede serlo y no estaba familiarizado con Brighton Rock.

Edgar Wright: Es un tema obscuro, no aparece en ninguna de las compilaciones de sencillos de Queen. Es algo así como una tema obscuro salvo para los fans de Queen.

En la película, Baby tiene su canción fiable, su canción go-to ¿cuál sería la suya?

Ansel Elgort: Nombraré tres ¿está bien? porque son emocionales y siempre funcionan para mi, sin importar mi humor: Porcelain de Moby, Bittersweet Simphony de The Verve y Wonderwall de Oasis.

Edgar Wright: Que difícil. Déjame pensar… Iré por las tres primeras que me vengan a la cabeza: Primero, Mixed Business de Beck; Oh, You Pretty Things de David Bowie y This Town Ain’t Big Enough For The Both Of Us de Sparks. Fueron tres al azar.

Ansel, tienes un proyecto musical ¿Se pronuncia Ansolo?

Ansel Elgort: Sí. Ansolo fue hace dos años, ahora me presento como Ansel Elgort y ahora escribo, produzco y canto. Estoy próximo a sacar un EP. Escribir letras y cantar es increíble.

¿Hubo camaradería respecto a la música durante el proceso de casting?

Ansel Elgort: Definitivamente.

Edgar Wright: Definitivamente. Así nos conocimos. Antes de que leyera el guión, fuimos a tomar un café para a platicar y hablamos sólo de música durante una hora.

Ansel Elgort: Creo que lo que me gustó de aquella ocasión fue que ambos hablamos de música que el otro no conocía. Yo le mencionaba artistas de música dance que él no conocía y él me decía “si te gusta la música dance, deberías de escuchar a estos artistas, ellos fueron quienes originaron la música dance” y yo mencionaba que eso era algo muy cool y tenía que anotarlos.

¿Hubo alguna canción que no lograras conseguir para la película?

No por el dinero, no porque fuera muy caro. Creo que fui lo suficiente listo para incluir canciones que me metieran en esa clase de predicamento. Bueno, no es un predicamento, pero hay que pagar por ello. Pero hubo canciones de dance, donde nos tenían que autorizar los sampleos. Fue algo frustrante, porque en realidad quería usar algunas de estas canciones.

Ansel Egort: ¿Cuál es la canción del intro? (Empieza a recitar el sampleo)

Edgar Wright: Sí, de hecho ese es un sampleo. Es The Herbaliser. De hecho me puse en contacto con ellos y solamente esa canción por si misma, tenía siete sampleos. Ninguno había sido autorizado, incluso uno es de Star Wars. Así que cuando me puse en contacto con el artista, les pregunté “¿de dónde es eso? “ y me dijeron que podrían volver a grabarla, haciendo ellos mismos las voces, a lo que contesté que tal vez no sería la mejor idea. Muchas veces estas situaciones pueden ser bastante complicadas. Muchas veces los artistas dance hacen cosas raras con los sampleos, pero si pones eso en una película de Sony, te estás arriesgando a demandas, por lo que hubo muchas canciones de artistas dance que simplemente no se podían usar.

Eres un nerd de muchas cosas, una de ellas, la música. Viviendo en Los Angeles ¿Estás familiarizado con lo que pasa en la música en México?

Edgar Wright: ¿Sabes? No tanto como me quisiera. Justamente pensaba que es algo que me gustaría. Conozco algunas bandas latinoamericanas, pero no tantas mexicanas como me gustaría. Me gusta clavarme en géneros diferentes, particularmente cuando estoy en algún filmando algo. Por ejemplo, cuando fui a Atlanta a filmar Baby Driver, compré mucha música de artistas de Atlanta que no tuviera, simplemente pensando en que tal vez habría algo que pudiera usar.

¿Algo en particular que hayas encontrado?

Edgar Wright: Sí, de hecho esa es la razón por la que Run The Jewels terminó en el soundtrack. Por cierto ¿cuál es una buena banda de punk mexicana que me puedas recomendar?

Telekrimen, Cremalleras… déjame pensar… Te propongo esto, ahorita no te vas a acordar, así que te las pongo al rato en twitter.

Edgar Wright: Seguro que sí. ¡Gracias!

Ya como pregunta final ¿Oasis o Blur?

Edgar Wright: (emocionado) ¡Oh Blur para mi, sin pensarlo!

Supongo que como los mencionaste hace rato, para ti sería Oasis.

Ansel Egort: Sólo soy un chico, así que sólo conozco Wonderwall. Es la única canción de Oasis que conozco. Necesito trabajar en mi educación musical.

Edgar Wright: ¿Saben que fue histórico en el último disco de Gorillaz?

No ¿qué?

Edgar Wright: Noel Gallagher y Damon Albarn tocaron juntos. ¡Lo cual es enorme! ¡La riña! ¡Damon Albarn y Noel Gallagher tocando juntos en el disco de Gorillaz!

Ansel Egort: Tengo que decir que Blur, porque conozco más canciones de Gorillaz que de Oasis.

Yo también siempre con Blur.

Edgar Wright: Y hay una canción de Blur en la película.

Había dicho que esa era la última pregunta, pero esto me recordó: En la película suena Blur seguido de Hocus Pocus de Focus.

Edgar Wright: (emocionado) ¡Sí!

¿Hay algún otro detalle como este escondido?

Edgar Wright: (hablándole a Ansel) ¿Habías notado eso? ¿Pasar de Blur a Focus? (Nota: Blur en inglés es “borroso”, Focus significa “enfocar”) Es de Blur a Focus.

De borroso pasas a enfocado.

Ansel Egort: (le cae el veinte) ¡Ya entendí! (ríe)

Edgar Wright: (aplaude emocionado) Hay un detalle muy bueno que nadie había cachado: Focus es una banda holandesa, la siguiente canción es de Golden Earring, otra banda holandesa. Yo lo llamo… el “double dutch” (dutch es holandés en español y el double dutch es un juego del lenguaje similar a cuando en México la gente habla en efe).

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