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Cómo colecciono música 1 (de 2, esperemos)

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Cómo colecciono música 1 (de 2, esperemos)

Texto por Chuck Pereda — 10.Nov.2015

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Creo que nunca he respondido esta pregunta, pero me la han hecho muchas veces: “¿Cómo sabes qué música comprar?” *pide tres cafés, un par de sillas y luego tres cafés más.* Creo que siempre le he sacado a responder esta pregunta en un blog por miedo de que la explicación esté muy extensa, pero creo que es un buen momento y estoy dispuesto a pasarme toda la tarde editándolo, si es necesario.

Yo empecé a coleccionar discos en secundaria, ya desde primaria recuerdo haber comprado el Kiss Me Kiss Me Kiss Me de The Cure y de habérselo grabado a la que me gustaba porque escuchaba Fresh Aire (un pinche disco horrible de new age de tercera o cuarta generación), pero no fue sino hasta que entré al Colegio Mandril que empecé a comprar “seriamente” discos casi todas las semanas.

Claro, mi hermano mayor estuvo en una banda con Bon el de Los Enemigos del Silencio y Saúl el Jaguar, Bon es a su vez, hermano de Marcello y Camillo Lara de Moderatto y El IMS respectivamente; en casa de los Lara había una colección IMPRESIONANTE de discos compactos, pero también en la biblioteca de mi papá, así que el chip de la emoción de comprar discos y escucharlos me viene desde muy morrito.

Sin embargo, no me sentía realmente cómodo… Mis amigos eran grungeros y a mí me gustaba casi cualquier cosa que fuera una buena rola, por ejemplo “Freedom! ’90” de George Michael, cosa que me confundía muchísimo. Así que compré todo lo que se supone que seguía después de los básicos: The Cure, Pixies y The Smiths, para seguir siendo muy “alternativo”, pero no fue hasta que escuché el Exit Planet Dust de los Chemical Brócolis que me “hallé”.

Todavía me acuerdo de la descripción de Camilo Lara: “Es como vivir adentro de un Nintendo”, verga, sounds fuckin’ yummy y sí, me pinches voló el cerebro… Después de eso ya no di paso atrás y me compré todo lo que estaba saliendo eléctronico de la época: Maxinquaye de Tricky, Protection y No Protection de Massive Attack (con el Mad Professor el segundo), Dummy de Portishead, Better Living Through Chemistry de Fatboy Slim y, representando al jungle, New Forms de Roni SizeReprazent y Timeless de Goldie, todo esto era en su momento simple y llanamente lo más cabrón que le había pasado a la música.

Y ya, me enfermé del mal de beat, siempre le digo eso de broma a mi amiga Puma (la mejor dj mexicana, pa’ mis pulgas), pero al mismo tiempo es un tanto en serio: enfermarse del mal del beat es que, no importa cuántos años lleves oyéndolo, el 4/4 del punchis punchis te parece el invento más cabrón que ha hecho la humanidad (y no, bueno, el jungle te parece uno de esas reliquias alienígenas que tanto emocionan a Giorgio A. Tsoukalos) y lo peor es que en esas sigo, pero al mismo tiempo me dio una ventaja competitiva.

Es decir: encontré mi nicho y mi vocación, a la mejor suena muy mamón, pero el rock & roll me aburre (ojo: sí me gusta, no me levanten falsos luego) porque la música electrónica hace cosas realmente muy raras por comparación, tan sólo en los últimos tres años vimos la aparición de géneros como el weightless (ambient y avant garde + grime), PC music (una especie de mezcla de todo el contenido de internet en forma de música), y el vaporwave (máomenosh lo mismo que el PC, pero más hacia el terreno de la música de mall.) Así que, mi primer tip real al respecto de cómo colecciono música es este, siendo que siento que la música electrónica “seria” necesita un chance competitivo frente al EDM y el pop, compro todo aquello que considere importante dentro del desarrollo de la electrónica.

Nos vemos entonces la próxima semana para que les siga contando, ¿les parece bien?

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